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IGLESIA DE LA PASIÓN

 

Con más cerca de un centenar de grabados del genial artista, esta producción se presenta en Valladolid por primera vez en España y ha sido especialmente realizada para la Sala del Museo de Pasión.

Las obras de Goya son un testimonio único de la época en la que vivió. A través de su obra gráfica expresó con libertad todo aquello que no podía hacer a través de las pinturas. Era consciente que gracias a los grabados podía llegar a un mayor número de público e incluso atravesar las fronteras españolas. Por eso la obra gráfica del maestro Goya es uno de los grandes testimonios artísticos de la Historia del arte. A lo largo de su vida realizó numerosos grabados pero hay que destacar cuatro grandes series: LOS CAPRICHOS, 1799; LA TAUROMAQUIA, 1814-1816; LOS DESASTRES DE LA GUERRA, 1810-1820 y LOS DISPARATES O PROVERBIOS, 1815-1824

En ellas, si profundizamos, veremos que destaca la presencia femenina. Pocos artistas han sido capaces como Goya de alejarse de la idea de la mujer como musa para representarla de distintas formas. Gracias a Goya veremos facetas casi imposibles de ver “retratadas” desde mujeres valientes como Agustina de Aragón, a una mujer torera como “la Pajuelera”, a mujeres solidarias, prostitutas y víctimas de la sociedad. Esto último lo vemos especialmente en la serie de Los Caprichos de 1799. Podemos distinguir dos grandes apartados: el matrimonio y la prostitución, donde se centra en la situación de las mujeres. Para el Antiguo Régimen, el matrimonio había sido un útil instrumento para asegurar una estabilidad y un orden en el ámbito familiar. Muchos textos de la época de autores como Jovellanos o Meléndez Valdés comenzaron a ser críticos con los enlaces de conveniencia que sólo buscaban beneficios económicos o de prestigio de clases. También en el teatro se trataba este tema, como fue el caso de Moratín y su obra ‘el sí de las niñas’. Por tanto no es de extrañar que Goya sintiera la misma necesidad de criticar con sus grabados, lo que sus amigos decían en sus escritos, y mostrar la visión del espíritu ilustrado con respecto a estas prácticas. Trata de poner de manifiesto no sólo el derecho al matrimonio por amor, sino también plantea el conflicto de la autoridad paterna, el respeto a las normas sociales y el papel de la mujer en la sociedad.

El otro tema es la prostitución clandestina en España, que era un problema que venía de tiempo atrás. En el siglo XVII, se ensayaron intentos para clausurar los prostíbulos por razones tanto religiosas como sanitarias, pero la medida sólo trasladó el problema a las calles de las ciudades. La Europa ilustrada veía la prostitución como algo que no debía prohibirse, sino más bien tender hacia un control que no hiciera peligrar el orden ni la salud pública. Goya se mostró muy crítico con una práctica muy mal regulada y que hacía que las mujeres a menudo la ejercieran de manera obligada.

Podemos ver en los grabados dedicados a este tema un deseo del pintor por que reciban estas mujeres el respeto que merecen y no sean maltratadas.

 

De esta manera, en esta muestra se reúnen obras de sus cuatro Grandes Series de Grabados realizadas por el genial pintor y grabador Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, Zaragoza, 1746-Burdeos, 1828): Los Caprichos (1799), Los Desastres de la Guerra (1810-1820), La Tauromaquia (1814-1816 ) y Los Proverbios o Los Disparates (1815-1824). Un total de 218 obras de uno de los artistas cumbres de la Historia del Arte.

 

Francisco de Goya, genial en toda su producción, se manifiesta de una manera más libre y personal en sus series de grabados en los que trabajó a lo largo de muchos años. Estas series, Los Caprichos, La Tauromaquia, los Desastres de la Guerra y Los Disparates, se muestran ahora en Valladolid.

En 1799 publicaba la serie de Los Caprichos, integrada por ochenta estampas en las que se muestra desaforadamente crítico con la sociedad de su tiempo, la España de finales del siglo XVIII, y de forma especial con la nobleza y el clero, utilizando para ello las técnicas del aguafuerte y del aguatinta, con toques de punta seca. Podríamos dividirlos en dos partes: en la primera, Goya critica desde la razón y en la segunda desde el absurdo, creando unos grabados fantásticos que le sirven para denunciar los abusos sociales, completándose así un panorama de vicios y defectos humanos que tienen que ver, entre otros aspectos, con la religión, la moralidad, el amor, el matrimonio, la seducción, la violación, la superstición y la brujería.

La segunda de las series de grabados de Goya fue La Tauromaquia, realizada cuando el artista contaba casi setenta años de edad, entre los años 1814 y 1816, casi a la vez que ultimaba la de los Desastres de la Guerra. La serie está integrada por 40 grabados al aguafuerte y aguatinta y al parecer se inspiró para su realización en la Carta histórica sobre el origen y progreso de las corridas de toros en España (1777), de Nicolás Fernández de Moratín. Estructurada en tres partes, la primera hace referencia a la historia de la fiesta en España desde la Antigüedad; en la segunda plasma a las figuras de las dos escuelas principales del toreo en el siglo XVIII: la navarro-aragonesa, como el Estudiante de Falces, Juanito Apiñáni y Martincho y la andaluza, con Pepe-Hillo y Pedro Romero, mostrando en la tercera lances de la lidia con desenlaces trágicos.

En los Desastres de la guerra, serie compuesta por 80 estampas realizadas entre 1810 y 1820 que vio la luz en 1863, cuando fue publicada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Goya se manifiesta especialmente crudo y penetrante, plasmando las crueldades cometidas por soldados y por paisanos durante la Guerra de la Independencia española, mostrando el terror y el miedo y las consecuencias de la guerra como el hambre, además de hacer una reflexión social y política muy crítica.

Por último, Los Disparates o Proverbios, la postrera de las serie de grabados de Goya, realizada entre 1815-1824 que permaneció inédita hasta 1864, cuando fueron publicadas 18 estampas. En ellas, el lenguaje hermético utilizado por Goya hace muy compleja su interpretación iconográfica, teniendo en común la violencia, la extravagancia, lo grotesco y la nocturnidad.

 

VISITAS GUIADAS

Para esta exposición que se dirige a todos los públicos, se ha diseñado un material para escolares, asociaciones y colectivos que consiste en una propuesta de itineración por la exposición en la que se proponen diferentes recorridos y preguntas reflexión sobre lo visto. Los centros escolares y asociaciones que lo deseen pueden llamar al teléfono 902 500 493 para reservar día y hora para realizar la visita guiada gratuita que se ofrece.

 


 

 

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