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Se muestran 81 clichés originales y del Valladolid de principios del siglo XX, con sus reproducciones fotográficas. Los clichés originales fueron adquiridos hace unos meses por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, a un viejo anticuario y forman parte de una colección de clichés originales de los fondos de la colección postal de conocido fototipista Thomas..
Tras su restauración, se han digitalizado serán presentados en esta sala. Las imágenes son de las calles, monumentos y edificios de Valladolid. Se incluyen edificios ya desaparecidos- como es el caso de la antigua Academia de Caballería- y en una gran parte desconocidos.
Se trata de una colección de fotografías que, a la vez que nos muestra un tiempo especialmente interesante en Valladolid –entre 1910 y 1915-, nos pone en contacto con uno de los fenómenos culturales más sorprendentes del siglo XX: la tarjeta postal ilustrada.
El coleccionismo de tarjetas postales fue el auténtico motor de una actividad que llegó a alcanzar cifras realmente sorprendentes. Se calcula que en el año 1903 circulaban mil millones de postales por todo el mundo. En España Hauser y Menet producían en 1902 más de seis millones de ejemplares anuales.
En el año 1880 Josep Thomás i Vila fundó la Fototipia Thomas y hacia 1901 empezó su actividad en este sector. Tras la muerte del fundador en 1910 continuaron con el negocio familiar sus dos hijos, convirtiéndolo, hacia 1915, en una de los mayores productores de postales de España. La mayoría de las tarjetas impresas con estos negativos pertenecen a la serie “A” de su catálogo, que está compuesta por vistas y monumentos de ciudades españolas.
Y es que las series de fotografías dedicadas a Valladolid por la Fototipia Thomas esta realizada entre los años 1910 y 1915, si bien la producción de algunas postales pudo hacerse más tarde. Desgraciadamente desconocemos el nombre del fotógrafo o fotógrafos que tomaron estas imágenes. La tirada de tarjetas postales llevada a cabo con estos negativos pertenecen, en su mayoría, a la serie “A” del catálogo, que se distingue de la “B” por estar numerada al dorso, además de exhibir sus característicos distintivos de la marca: el águila en la parte superior y el anagrama Thomas en un círculo, en la inferior. La primera serie vallisoletana va desde el número 708 hasta el 768, sesenta postales dedicadas a lugares y monumentos emblemáticos de la ciudad, una especie de guía de qué ver y qué visitar. Los negativos de esta serie son materiales de trabajo del proceso de fabricación de las postales, que muestran el característico “enmascarado” del cielo con una sustancia opaca de color naranja, lo que hace que los cielos aparezcan blancos y sin nubes en el positivo.
Formando una segunda serie, desde número 4490 al 4520, encontramos otro bloque dedicado a la antigua Academia de Caballería, cuyo edificio desaparecería pocos años después de realizarse el reportaje a causa de un incendio acaecido en octubre de 1915. Con estas treinta fotografías se elaboró una tirada de postales, más reducida que la anterior, cuyo origen pudo ser un encargo de la propia Academia de Caballería. Fueron muy habituales las tiradas de postales por encargo de instituciones escolares y militares, en las que se mostraban las dependencias e instalaciones de los edificios recién construidos o remodelados.
Estas imágenes nos colocan ante el abismo que supone el paso tiempo, casi cien años en los que muchos de estos lugares han cambiado profundamente o simplemente han desaparecido. La huella de un tiempo que permanece en las fotografías y que supone, sin duda, una interesante aportación al patrimonio de la ciudad.
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