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LA PLAZA DE ZORRILLA ¡ESTÁ QUEDANDO DE MARAVILLA! Hay mucha controversia sobre su nuevo "look" por Juan vidos Lenguas malvadas, pensamientos aviesos, mentes torturadas las de todos aquellos
vallisoletanos que critican sin piedad el nuevo diseño que el alcalde
ha parido para la emblemática plaza de Zorrilla. El alcalde está
soprendido, yo lo estoy, muchos lo estamos.
El alcalde tan sólo ha seguido el diseño del contiguo paseo de
Recoletos con el objetivo de dar continuidad y uniformidad a la zona. La plaza
quedaría horrorosamente desconjuntada si el diseño hubiera contemplado
cesped, plantas y árboles; o si las baldosas tuvieran color. ¿Se
imaginan? ¡color! ¡qué horror! ¡qué aberración
en una ciudad que el alcalde desea gris cenizo!
En consecuencia, al término de las obras obtendremos un mar de baldosas-cemento
sobre el que intentará no naufragar la solitaria figura de Zorrilla.
Una fuentecilla vencida a un extremo, para que no moleste. Todo ello arrinconado
a un lado de un excalextric motorizado, el verdadero fin y eje de la obra, que
al fin y al cabo es lo que da pasta al munícipe vía "impuesto
de vehículos de tracción mecánica", junto a unas rampas
para cobrar por aparcar los vehículos, lo cual también da pasta
al munícipe para perpetrar más obras de excelente gusto.
Quienes estamos de acuerdo con el diseño municipal (useasé, el
diseño del alcalde) nos preguntamos seriamente si todos estos detractores
que expresan su opinión por doquier han paseado algún día
por el paseo de Recoletos. Si lo hubieran hecho su mirada se habría encontrado
con un mar de gris y metal, salpicado indiscriminadamente por objetos verticales
de muy distinto grosor y utilidad que le impedirán una limpia visión
del otrora agradable y acogedor paseo. Quizás podrán hasta jugar
a "buscando a wally" intentando encontrar la estatua del bailarín
Vicente Escudero. Puede que hasta hacerlo dejándose el trasero en los
taburetes de, como no, plano pedrusco infernal sobre palitroques metálicos
con pretensiones art-decó de tercera regional.
La madera, la tierra y las plantas parecen ser consideradas demoníacas
por este gobierno municipal de León de la Riva y su troupe conservadora
¡qué contradicción! conservador y peleado con los materiales
nobles.
En fin, quienes conocen el Paseo de Recoletos no pueden ver el nuevo diseño
de la plaza de Zorrilla sino como una homogénea ampliación, muy
conseguida, del anterior. Por lo tanto, el alcalde está consiguiendo
la estética pretendida del entorno, nos guste más o menos.
Encomendamos a todos los vallisoletanos horrorizados con el estilo gris cenizo
de adoquín y hormigón del alcalde y sus munícipes del PP
que acudan en masa a las iglesias a rezar para que una falta de fondos o un
cambio de la dirección municipal evite al cercano Paseo de Recoletos
el destrozo del Paseo de Recoletos y la Plaza de Zorrilla.
Los árboles existentes a ambos lados que nos dan la agradecida sombra
en la canícula estival y los pequeños espacios ajardinados que
refrescan el recalentado y polucionado aire veraniego están en serio
peligro antes estos apóstoles del gris, del cemento, del hormigón,
del metal y de los aparcamientos subterraneos con goteras.
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